En que creemos

La Biblia
Creemos que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios, viva, con autoridad y eternamente confiable. Sin error en su manuscrito original, absolutamente infalible, y nuestra fuente de revelación de Dios, superior a la conciencia y la razón, aunque no contrario a la razón, y por lo tanto, la biblia es nuestra norma infalible de fe y práctica, necesaria en nuestro diario vivir.
2ª. Timoteo 3:16-17; 1ª. Pedro 1:23-25; Hebreos 4:12 NVI

Su Deidad
Creemos en un Dios que se ha revelado en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo Romanos 1:20 NVI
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son coeternos, los tres son superiores al tiempo, sin importar el pasado o futuro.
PADRE – Deuteronomio 33:27, Salmo 90:2, Salmo 102:27, 1ª. Timoteo 1:17 NVI
HIJO – Juan 1:1-2, Juan 8:58; Hebreos 1:8; 1ª. Juan 1:2, Apocalipsis 1:8 NVI
ESPÍRITU SANTO – Hebreos 9:14 NVI

Creemos en Dios el Padre, creador de todas las cosas visibles e invisibles
Col. 1:15-16

Creemos en Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, que vino al mundo para revelar al Padre, y era el resplandor de Su gloria y la expresión de la imagen de Su persona, que Jesucristo fue el Creador de todo, por Él todas las cosas fueron hechas. Además, creemos que en Cristo habita toda la plenitud de la Deidad y que Él era el mismo Dios y era Hombre.
Juan 1:1-2 y 14; 1ª. Timoteo 3:16; Hechos 7:37-38

Creemos en la pre-existencia de Jesucristo, la encarnación, el nacimiento virginal, vida sin pecado, milagros, muerte sustitutiva y expiatoria, resurrección, su ascensión al cielo, exaltación, que gobierna a la diestra de Dios, regresa con poder y gran gloria, y en Su reino eterno y dominio.
Hechos 1:11; 3:19-21; Daniel 7:14; Apocalipsis 20:4

Reconocemos su Señoría, que Jesucristo es Señor sobre todas las cosas en el cielo y en la tierra, y debajo de la tierra.
Filipenses 2:9-10

Creemos en el Espíritu Santo, Su ministerio, Su morada, Su poder, Su impartición de dones, y Su poder transformador en la vida de todos los creyentes.
1ª. Cor. 12:4-11, Gálatas 5:22-23

El hombre y la salvación
Creemos que el hombre fue creado por un acto directo de Dios.
Génesis 1:26-27; 2:4

En un principio el hombre fue creado en un estado de rectitud y santidad, el cual cayó por transgresión, en total depravación espiritual; en un estado de muerte en delitos y pecados quedando como un esclavo del pecado y enemigo de Dios. Como tal, es incapaz de alcanzar la justicia divina por sus propios esfuerzos, sino que debe ser redimido y liberado por el poder del evangelio.
Romanos 5:12-21; 1ª. Corintios 15:1-4

Creemos que el arrepentimiento y la fe en nuestro Señor Jesucristo son una parte integral de la obra de Dios en la justificación del creyente. A través de la fe en la sangre derramada por Cristo, él o ella se justifican y se hacen partícipes de la muerte de Cristo.
Romanos 5:1, 9

Creemos que “por gracia somos salvados por medio de la fe – y esto no es de nosotros, pues es don de Dios – no por obras, para que nadie se jacte”
Efesios 2:8-9

Además, creemos en el énfasis de vivir continuamente en la gracia debe ser en la demostración de la justicia y la pureza del corazón, creer en el poder de Dios, andar en el Espíritu y no según la carne, un estilo de vida que demuestre el carácter, las normas y convicciones de Jesucristo, y no conformarnos a este mundo.
Judas 24; Romanos 8:25, Gálatas 5:16-25, Romanos 4:1-5; 12:1-2

Creemos que el arrepentimiento depende de la acción de convicción del Espíritu Santo y la respuesta en las vidas de los pecadores y los creyentes. La convicción del Espíritu Santo, que a menudo acompaña a la predicación del Evangelio de Jesucristo, da lugar a la revelación del pecado de uno mismo, que conduce al arrepentimiento. El remordimiento o tristeza del mundo, es un sentimiento de profundo pesar, de desesperación y sin esperanza. Este no da lugar a un cambio constructivo. Por lo contrario, el arrepentimiento causa alejarnos del pecado y del egoísmo. La evidencia del arrepentimiento es un ferviente deseo de cambiar tu vida. El arrepentimiento cambia nuestra forma de sentir y actuar sobre el pecado, uno mismo y Dios. El arrepentimiento es un cambio total de la mente, voluntad y emociones.
2ª. Corintios 7:10; Salmo 51, Hechos 11:18; 2ª. Timoteo 2:25, Romanos 1:18-32, Mateo 9:12-13

Creemos que en el juicio final, que acompañará la venida de Cristo, cada persona tendrá que dar cuentas a Dios de todos los aspectos de esta vida terrenal. El Tribunal de Cristo es el juicio de los creyentes para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo. El Gran Trono Blanco es el juicio de los incrédulos que serán eternamente separados de Dios y estarán en el tormento.
1ª. Corintios 3:10-15; 2ª. Corintios 5:10; Apocalipsis 20:11-15

Ordenanzas de Dios
Creemos en la Cena del Señor y el bautismo del creyente como actos de nuestra obediencia y testimonio de nuestra fe.
Mt 03:06; Mc 16:16; 1ª. Cor 11:23-29

Creemos que el bautismo en agua es necesario, en obediencia al mandato de Jesús. El bautismo se realiza en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, sólo a los creyentes arrepentidos.
Mateo 28:18-20

Creemos en el bautismo del Espíritu Santo. Creemos que la verdadera evidencia del bautismo en el Espíritu Santo es la respuesta a la Palabra de Dios, viviendo una vida como la de Cristo, demostrando el carácter de Cristo, y experimentando y manifestando los dones y frutos del Espíritu Santo.
Hechos 2:4, 10:46, 19:6, Juan 16:13, Juan 15:26, 16:14, Gálatas 5:22-23; 1ª. Corintios 12:4-11

La Familia
Dios ha ordenado la familia que sea una institución fundamental para nuestra sociedad. Está compuesta de personas relacionadas unas a otras en matrimonio, sangre o adopción.

El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer en un compromiso que dure toda la vida. El hombre y la mujer tienen el mismo valor antes los ojos de Dios, ya que los dos fueron creados a imagen de Dios. El esposo debe amar a su esposa tal como Cristo amo a la Iglesia. El esposo tiene responsabilidades dadas por Dios mismo y estas son: proveer, proteger, y guiar a su familia. La esposa debe someterse al liderazgo de su esposo igual como la Iglesia voluntariamente se somete al liderazgo de Cristo. Ella, siendo a la imagen de Dios, tiene la responsabilidad de respetarlo y ayudarle en el cuidado y protegiendo la próxima generación.
Los hijos desde el momento de gestación son una bendición y herencia de Dios. Los padres deben demostrar a sus hijos el patrón de Dios en el matrimonio. Génesis 1:27-28; Génesis 2:20-25; Génesis 1:27; Efesios 5:25; Efesios 5:24; Génesis 2:20-21; Tito 2:4-5; Salmo 139:13-15

La Iglesia
La Iglesia es el instrumento de Dios para revelar Su propósito aquí en la tierra. Creemos que la Iglesia (la gente de Dios) es el instrumento para revelar Su gloria en la tierra. La Iglesia se define como reunión de creyentes experimentando el todo de Dios para poder revelar Su bondad donde quiera que vayan. Efesios 1:22-23; 1 Pedro 2:4-5; Hechos 9:4-6; Efesios 3:14-19; Efesios 5:25-31